DECONSTRUYENDO FOTOGRAFÍAS

04 de junio, 2017 - Opinión - Comentar -

 

En esta primera entrada quiero intentar relacionar mi afición con mi profesión


Velas

 

 

 

El hecho de que hoy en día la fotografía se haya popularizado tanto, gracias al fenómeno de internet, y lo que esto conlleva; me hace reflexionar algo sobre su evolución.
Así como también la cocina, otro arte en auge. Baste comprobar la cantidad de programas televisivos, publicaciones y páginas en la red dedicadas para verificarlo. Me hace ver cierto paralelismos entre ambos menesteres.


En estos momentos un porcentaje, muy amplio, de individuos somos capaces de apretar un obturador o preparar algo de comer. Otra cuestión serán los resultados obtenidos por cada uno, dependiendo de los conocimientos y cualidades personales.


Lo que me llama la atención es la cantidad de fotos similares que podemos ver. Y bastantes, muy buenas. Pero, lo mismo que hay muchos cocineros que hacen perfectas las paellas, las tortillas de patatas o un estofado. Hay muchos fotógrafos que hacen magnificas fotografías de una puesta de sol en bajamar, de un tajinaste en flor iluminado con el cielo estrellado de fondo o de una simple mano. Pero cuando has probado varias veces la paella o has visto unas cuantas puestas de sol en bajamar, salvo matices, te parecen todas casi iguales. En este enlace podemos ver una muestra de lo que estoy comentando.


Entonces ¿cuál es el problema? Un exceso de copia por falta de originalidad o un intento de emular a los buenos. Ciertamente creo que es lo mismo. Me da la impresión, que al igual que las buenas preparaciones culinarias clásicas, que han de seguir ciertos pasos; se sigue el mismo camino en los momentos de realizar ciertas fotos. Se va por el camino de “estandarizar” muchas escenas fotográficas. Hay un muy buen artículo, de Pablo Sánchez, sobre el Cliché fotográfico en paisaje , en su blog El paisaje perfecto, blog que recomiendo por su calidad.


Hay muy buenos cocineros y muy buenos fotógrafos. Pero muy escasos son los reconocidos por este buen hacer. Para destacar en estos quehaceres hay que romper moldes, hay que emprender nuevos caminos. Al igual que hizo F. Adriá en su momento con la gastronomía que abrió nuevos caminos en la cocina, hay que buscarlos en la fotografía. Uno de esos nuevos caminos que abrió F. Adriá ha sido el de la “deconstrucción”. Así está definido por él: “La deconstrucción consiste en utilizar y respetar armonías ya concebidas y conocidas, transformando la textura de los ingredientes, así como su forma y temperatura, manteniendo cada ingrediente, para incluso incrementar la intensidad de su sabor”. Dicho de otra forma: es una manera de crear platos nuevos partiendo de otros ya conocidos. Así se ofrece un plato distinto que nos resulta familiar. ¿Cómo podríamos aplicar este concepto y definirlo para la fotografía? Me atrevo a realizar un postulado: “La deconstrucción consiste en utilizar sujetos y espacios estandarizados, transformando su ubicación en el espacio (composición o encuadre), su tejido (apariencia visual de la estructura de los motivos) y su tonalidad (gradación y matices de colores), de forma que su interpretación general nos transporte a un instante conocido”.

Intentando concretizar. Para sobresalir un poco en estas actividades, hay que salirse del camino pero sin perderle de vista. Si lo perdemos podemos llegar a un lugar al que no queríamos ir. Convirtiendo un plato o una foto en algo totalmente distinto. También quiero decir, que no por crear una nueva forma de adaptar un plato vamos a dejar de realizar una buena paella o tortilla española. O no vamos a dejar de fotografiar un paisaje por que no encontramos manera de ejecutarlo de una nueva forma. Pero sí, que un porcentaje de nuestras creaciones debemos intentar buscar esas transformaciones de interpretaciones estandarizadas o clichés. Sobre todo para no anquilosarnos y caer en el inmovilismo. Hay que intentar evitar que cada vez nos afecten menos las imágenes de hambrunas o desastres o nos provoque menos emociones la contemplación de una foto de un paisaje. Creo que hay que evitar el insensibilizarnos ante la acumulación de fotografías similares. Lo expuesto anteriormente puede ser el inicio de un camino para recuperar toda clase de sensaciones al ver una obra que siendo familiar es distinta.

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